Los gatitos son bastante delicados cuando son pequeños, ya que necesitan de muchos cuidados y atenciones por su fragilidad.

Dependiendo de a qué edad los tengamos, debemos ser mucho más cautelosos, siendo los primeros días de vida los más críticos. Lo mejor es que en este período estén con la madre el mayor tiempo posible, ya que ella se encargará mejor de su cuidado, teniendo en cuenta que al nacer no pueden ver ni oir.

Solo hasta pasada una semana el gatito comienza a abrir los ojos. Como ya se ha indicado, es mejor que la madre lo cuide durante los primeros días, pero si esto no es posible y somos nosotros los que debemos alimentarlo, es aconsejable acudir al médico veterinario para que éste nos indique la leche para gatos más adecuada para él.

Esto se debe a que la leche de la vaca no tiene tantas proteínas como la de la gata, ni nutrientes como el fósforo, adicional esa leche es demasiado fuerte para ellos y podrían provocarles diarreas y ardores estomacales. En las primeras semanas sólo deben alimentarse de leche, pero a partir de la cuarta pueden dársele sólidos, siempre que sean alimentos especiales para gatos. Es preferible ofrecerle distintas variedades de alimentos, así se acostumbrará a todo tipo de comida y no será tan selectivo cuando sea adulto.

Un problema que suele darse con los gatitos pequeños es que son tan frágiles que necesitan una fuente de calor constante, porque su temperatura corporal suele bajar con facilidad y esto podría conducirles a la muerte. Cuando la madre no puede proporcionarles este calor, lo mejor será colocarles al lado de una bolsa de agua caliente envuelta con toallas o a una fuente de calor, y si son varios hermanos los acurrucaremos juntos en una cajita para que se den calor mutuo.

Asimismo, es importante estimular sus necesidades de juego, ya que si se les reprime a temprana edad pueden sufrir depresiones y traumas cuando sean adultos. Además, gracias a los juegos se desarrolla su capacidad perceptiva y orientativa, pudiendo utilizar cualquier objeto que tengamos en casa para este fin (cordones de zapatos viejos o pelotitas de papel).

El juego también es un indicativo de la salud del gatito, ya que si de un día para otro el animal no muestra actividad y se encuentra muy quieto, siempre durmiendo, será señal de que algo anda mal. Nunca automedique al gatito, siempre consulte con un médico veterinario.